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POLÉMICA RETIRADA DE ATRIBUCIÓN A VARIAS OBRAS DE EL BOSCO.

12 febrero 2016

Un comité científico holandés, ha estudiado todas las obras atribuidas a Jerónimo Bosco. Como consecuencia de dicho estudio, el comité retira la atribución a tres obras conservadas en el Museo del Prado.

Un comité científico holandés, Proyecto internacional de Conservación e Investigación sobre Jerónimo El Bosco (BRCP siglas en inglés) retira la atribución a varias obras del artista conservadas en el Museo del Prado. Mientras los responsables de la pinacoteca defenderán su autoría en el catalogo de la exposición, que se inaugura el 31 de mayo.

A propósito del V centenario de la muerte del artista holandés Jerónimo Bosch (1450-1516) el Museo Noordbrabants, situado en Bolduque lugar de nacimiento del pintor, ha preparado una gran exposición retrospectiva basada en la investigación de este polémico comité compuesto por expertos que actualizan el catálogo del genio pictórico.

Noticia profusamente abordada por los principales medios desde hace varios meses, cuando se fueron dando a conocer las sorprendentes conclusiones, que primero retiraban la atribución a la mesa de “Los siete pecados capitales”, y después a “La tentación de San Antonio Abad” y  “La extracción de la piedra de la locura”, los tres conservados en el Museo del Prado.

Ambas partes defienden y argumentan sus posturas en los medios de comunicación. Jos Koldeweij, miembro del BRCP, destaca la tecnología puntera empleada en el estudio; reflectografía infrarroja y la macrofotografía y a Miguel Falomir, director de la pinacoteca española, no le parecen concluyentes estos argumentos. ¿Qué podemos pensar entonces? ¿A qué carta quedarnos? me interpelan los clientes presos de cierta incertidumbre.

Pues sí señores, no hay más remedio que aceptarlo, ¡¡hay tantas opiniones como historiadores!!.

Es este un planteamiento que sorprende a los profanos, que buscan enseguida conclusiones categóricas sobre determinada pintura. Hace muchos años, cuando empezaba mi carrera como restauradora de pintura, trabajé en el Museo del Prado donde viví en primera persona las largas e intensas diatribas, entre el director Alfonso Perez Sánchez y el conservador de pintura flamenca Matías Diaz Padrón, a propósito de ciertas atribuciones. En ocasiones no llegaron a ponerse de acuerdo nunca, lo que viene a ser lo mismo que sucede ahora. Siempre me ha resultado interesante analizar los argumentos de unos y otros, ver hasta dónde podían llegar. Me gusta llamar a este fenómeno “Guerra de expertos”, de la que ya os hablé a propósito de una sentencia de la corte de Londres a favor de Sotheby’s a finales de 2014.

Pero mientras esperamos con verdadero interés las conclusiones de ambas partes, os dejo aquí mis impresiones sobre el tema. Sin negar el valor de las altas tecnologías en el estudio científico de la pintura, que en España llevan años utilizando en el Museo del Prado, no lo es menos la experiencia del ojo experto (denominado análisis visual) y las fuentes documentales que empleamos todos los historiadores, tasadores y expertos que tenemos que afrontar la clasificación de cualquier pieza. La tecnología como única e irrefutable base argumental deja fuera de este ámbito aspectos de gran valor, que no deberían perderse.

Además también debemos preguntarnos quiénes son estos expertos holandeses que han salido a la palestra ahora. Curiosamente han incluido en el corpus de obras salidas de la mano de Jerónimo Bosco una tablita titulada “Las tentaciones de San Antonio” que despierta mi interés. Se trata de una pieza de pequeñas dimensiones conservada durante años en el almacén del Museo Nelson-Adkins de Arkansas, EEUU, y clasificada anteriormente como obra de taller.

Lo primero que llama la atención, al analizar la fotografía, es el desequilibrio compositivo. Es una pieza de formato vertical en donde la figura del santo ocupa todo el campo superior, sin dejarnos espacio alrededor, aire que sustente la escena. Esto podría atribuirse a la falta de pericia del artista, algo imposible tanto en un artista de este nivel como por las conclusiones del comité. La teoría más plausible seria que nos encontramos ante un fragmento de una tabla más grande, en cuyo caso todos los elementos figurativos de la obra adquirirían otra dimensión y equilibrio. En este caso los bordes del soporte pictórico, la madera, debería presentar ciertos vestigios que denoten las huellas del corte. Para dicho análisis no es necesaria ninguna técnica avanzada que nos haga luz sobre el asunto. En realidad la capacidad compositiva era una de las cuestiones más difíciles de abordar por los pintores. El gran desarrollo de los grabados y dibujos tenía precisamente la función de ayudar y servir de inspiración en estas labores.

Especialmente llamativo es el estado de conservación. La mayor parte del fondo verdoso, tan  característico de El Bosco, se encuentra repintado, con un finísimo rigatino (finas y cortas pinceladas verticales en tonalidad cromática con el entorno) extendido a lo largo de todas las zonas cercanas a los bordes, especialmente en el inferior. Yo diría que se encuentra en mínimos. Las pequeñas figuras fantásticas aparentan conservar su pigmento original, pero la capa del santo muestra muchos retoques. En los informes de tasación de obras de arte, cuando la reintegración alcanza el 25% de la superficie total, se considera que la integridad y pureza de la pieza se ven seriamente afectadas.

Además ha sufrido una limpieza drástica, con pérdidas de veladura en algunas zonas del paisaje, llegando incluso transparentarse la capa preparatoria. Especialmente afectada me parece el sayo interior que porta la figura, que carece de tonos medios, produciéndose un salto brusco entre zonas de la tela expuestas a la luz y las que están en sobra.

En resumidas cuentas la pieza soporta ciertas dudas razonables. Pero no tenemos más remedio que esperar a poder estudiar las conclusiones sobre estas nuevas catalogaciones, que han hecho correr tantos ríos de tinta en estos últimos meses.

 

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